SALAMANCA CHILE
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HISTORIA

El valle y la ocupación temprana

Entre los años 8000 y 2500 antes de Cristo, ocupan estas tierras bandas de cazadores - recolectores, las que se trasladaban desde la costa en busca de alimentos. Paulatinamente estos grupos alcanzaran una forma de vida más desarrollada en lo que se refiere a la agricultura, especialmente maíz, y asociada a la caza del guanaco. Entre los años 300 antes de Cristo y 200 después de Cristo, irrumpen en el valle poblaciones agroalfareras originarias del noroeste argentino. De estos grupos provienen los primeros testimonios arqueológicos del pasado de Salamanca, como lo atestiguan los hallazgos de las localidades de San Agustín, Arboleda, Chillepín, Panguesillo, Chalinga y Salamanca mismo.

Características de algunas culturas que habitan la zona

En alguna medida, la tierra en donde se vive, adquiere características de quienes las han ocupado, ocupan y ocuparán; debido al hecho de por medio del trabajo que realiza en ella el hombre, estas se van transformando mediante la explotación de sus riquezas, la que sin lugar a dudas ha permitido que la existencia de las distintas especies hayan podido evolucionar a través de la historia de la humanidad. Por ello parece interesante mencionar alguna de las culturas que habitaron en Salamanca.

1.Cultura El Molle

Este pueblo, de cuyos orígenes no se tenía certeza, vivía en valles y quebradas, dependiendo de la agricultura y la ganadería. Conocían la metalurgia del oro, la plata y el cobre, aunque en forma simple. Elaboran una cerámica sencilla, conocían el uso del tabaco, e introdujeron en la región un adorno labial elaborado en piedra: el tembetá. Los pocos datos que se han logrado recoger de esta cultura muestran que no alcanzaron gran desarrollo, que fue más bien marginal.

2.Cultura Diaguita

De acuerdo a las investigaciones realizadas la cultura Diaguita también estuvo presente en épocas pasadas en la zona. Teóricamente se cree que los diaguitas llegaron a Chile hacia el siglo décimo desde el noroeste argentino, cruzando la cordillera y poblando los valles del Norte Chico.

Las tribus diaguitas radicadas en el valle se dedicaron de preferencia a la caza, agricultura y crianza, conformando así, un patrón de asentamiento semi-aldeano o aldeano.

Los diaguitas desarrollaron una rica alfarería, decorada finalmente con motivos geométricos, la que evolucionó técnicamente a la llegada de los incas.

Su forma de organización política se caracterizó porque constituyeron “señoríos duales”, es decir, el lugar físico se dividía en dos partes, cada uno de ellos gobernado por un señor principal. Una de las mitades correspondía a la costa, la otra a la sierra o parte de arriba, del valle (lugar donde se situaban los dominios diaguitas del valle del Choapa).

Los petroglifos existentes en la zona, si bien no se tiene certeza de quienes fueron sus autores, se ha tendido a asociarlos con la cultura diaguita. Estas piedras grandes cubiertas con signos y dibujos, constituyen, una forma de escritura, la que perpetúa cierto hecho o cierto dato característico posiblemente de la época o cultura. Se encuentran estos petroglifos en Panguesillo, Chillepín, Jorquera, Santa Rosa, Cerro Chico y Chalinga.

3.Dominio Inca

Se atribuye al gobernante Topa Inca Yupanqui (1471-1493) la conquista de Chile. La expedición fue cuidadosamente preparada bajo el mando del general Sinchiruca, con más de diez mil soldados, que durante seis años combatieron entre Copiapó y Aconcagua. Algunos autores sostienen que la dominación peruana en nuestro país duró de 50 a 75 años, hasta la llegada de los españoles.

La invasión incásica dejó en toda la región del Choapa su huella civilizadora, logrando introducir una más racional explotación en los cultivos, enseñaron la construcción de caminos y canales de regadío, como así mismo la confección de tejidos, alfarería y diversos utensilios de uso doméstico.

Interesante resulta destacar la existencia en la comuna de vestigios del “Camino del Inca”, ruta construida para el traslado de las fuerzas militares, el comercio y para mantener expeditas las comunicaciones del Incanato. Este camino era parte de una red de veinte mil kilómetros trazados entre montañas y valles. En 1984 se descubrió un tramo a la altura de Cuncumén, así como el tambo de Conchuca (los tambos eran lugares de descanso y reabastecimiento).

Existen antecedentes de la existencia de un camino del Inca costero (aún desconocido), que debió haber pasado por La Serena, Illapel y La Ligua.

4.Los Conquistadores españoles en la Zona

Después que Almagro pasó por Chile (1536), Pedro de Valdivia emprenderá la conquista de estos territorios (1540).

Asentado en Chile, Valdivia recompensará a su gente con tierras e indios (“mercedes” y “encomiendas”) para que las trabajen. A Juan de Cisternas corresponderán las tierras del “Chuapa”.

Interesa precisar que las tierras de Cisternas serán compradas después por el peruano Gaspar de Ahumada y Mendoza, bajo cuya propiedad quedarán las hijuelas de Cuncumén, Chillepín, Tranquilla, Coirón, Llimpo, Quelén, Las Casas, Tahuinco, El Tambo, Limahuida, Las Cañas y Las Vacas, o sea, una extensión que abarcaba desde la cordillera hasta las cercanías del actual puerto de Los Vilos.

A fines del siglo XVI la población nativa de El Tambo es trasladada a Chalinga, recibiendo la denominación de “pueblo de indios”, concepto utilizado en la época para caracterizar a las poblaciones naturales reunidas en estos sectores para brindarles mayor protección y además, para que curas y doctrineros enseñaran a niños y mayores con la frecuencia necesaria la doctrina cristiana. Pero, según se desprende de documentos eclesiales, la doctrina del Choapa estará casi sin gente, porque el encomendero mantendrá en su estancia a los indios. En otras palabras, se desarrollará una sorda pugna entre el encomendero y los responsables de los pueblos de indios por mantener bajo su tutela a los nativos.

Hacia 1727 se tiene conocimiento que la “Vice-parroquia de Chuapa Alta” (Chalinga), está a cargo del cura “reverendísimo” Agustín Feliz de Molina.

Por el año 1818, durante la Patria Nueva, los naturales de Chalinga, aunados por el indio Vicente Paillarte y el mestizo Francisco Carvajal, atacaron la ciudad de Illapel un jueves santo, aduciendo descontento por el nombramiento del cacique. El 20 de marzo don Miguel Irarrázabal, con una tropa de 30 inquilinos los derrotará, dando muerte a Carvajal, líder de la insurrección.


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