Era verdad
Cristian Herrera.
Y Sebastián Piñera cumplió. Prometió en campaña que Chile cambiaría y hoy nuestro país es muy distinto al que él recibió en marzo del 2009.
Para ser justos la reacción ciudadana y el desprecio a las instituciones políticas, venía engendrándose desde antes que asumiera, y de hecho el que haya sido electo Presidente fue una muestra de que la ciudadanía estaba cansada de un modelo.
¿Pero por qué este estallido social se hace tan fuerte en su mandato?. El explicarlo sólo porque es un presidente de derecha y que las personas de izquierda quieren hacer caer su gobierno, es una respuesta demasiado vaga, obvia y con muy poco fundamento. Quien entregue esta explicación debe intentar interpretar las señales de otra manera.
Piñera se jugó al máximo para ser Presidente, prometió todo lo que pudo sin analizar si podría cumplirlo o no, las expectativas de la ciudadanía que ya venía desencantada fueron inmensas, y como no pudo cumplirlas o a todo le colocó letra chica, la rabia siguió creciendo y sólo faltaba que alguién encendiera la mecha.
Y el fósforo lo prendió el mismo Presidente en nuestra región de Coquimbo, luego de obligar a su gabinete a votar en favor de la central termoeléctrica en Punta de Choros. La comunidad encontró el camino para hacerse escuchar, twitter y facebook comenzaron a ser las plataformas por donde se opina y se realizan las invitaciones a las marchas. Lo que pasó después con el Presidente, pasando por alto las instituciones, apareciendo no como primera autoridad sino como el dueño de Chile, al no respetar la decisión y él anunciando que la termoeléctrica no se haría, fue el encendido definitivo de la mecha.
De ahí en más la comunidad entendió que este gobierno operaba y hacía todo de acuerdo a las encuestas, sin tener una conducción ni un programa definido, y que además no era una alianza o coalición la gobernante sino un individuo con serios problemas de ego. Con esta premisa se encendieron aún más los espíritus ciudadanos en el país.
Magallánicos, homosexuales, colectiveros, medioambientalistas, profesores, trabajadores y estudiantes; vieron la oportunidad de hacerse escuchar y lograr por fín solución a sus demandas, sólo bastaba con presionar al presidente y que este siguiera en su caída libre en aprobación ciudadana. El gobernar con el people meter fue otro condimento para promover este círculo de marchas, el cual hoy nadie sabe como frenar.
La institucionalidad que debiera resguardar las libertades el propio Piñera las ha desestimado, no sólo por lo de Punta de Choros, sino porque en su vida privada tampoco las ha respetado. A sus problemas de interesés al asumir se sumó el que por ejemplo pueda estacionar su helicóptero en cualquier parte de Chile sin importar el riesgo que eso signifique para la comunidad. Hoy él no es creíble para pedir que se respeten a las autoridades, porque fue él quien empezó a desacreditarlas.
Señor Piñera yo no vote por usted porque nunca le creí, pero debo reconocerle que me equivoqué porque su slogan de campaña si lo cumplió. Chile efectivamente cambió y todo es gracias a que no supo conducir el país que la mayoría de los chilenos le entregó, es por eso que hoy al no sentirse interpretada por sus gobernantes, la ciudadanía encontró la manera de plantear su disconformidad con el sistema a través de marchas y alteraciones del orden público. SÚMATE AL CAMBIO!
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