Gonzalo Uriarte
Roberto Rivas
Después del accidentado primer viaje como senador por la Circunscripción IV de nuestro país, Gonzalo Uriarte logró arribar a la región en su primera actividad en la zona como representante de la ciudadanía de la cuarta región. Uriarte ya manifestó su orgullo por llegar a la Cámara Alta, y afirmó: "yo vengo a servir a Chile".
Lo que nos lleva a una pregunta. ¿A Chile, y específicamente a la cuarta región, le sirve Gonzalo Uriarte?
Es sabido que fue Evelyn Matthei quien impulsó la discusión de la denominada "agenda liberal" por parte de la Alianza. Junto con Andrés Allamand, manifestaron una apertura pocas veces vista en la derecha criolla con respecto a temas como la píldora del día después y particularmente en lo correspondiente al aborto terapéutico, tras las declaraciones de la periodista Mónica Pérez en un programa de televisión. El problema radica en que el elegido para reemplazar a Matthei en el senado es Gonzalo Uriarte, y el ex diputado ya confirmó que él está totalmente en desacuerdo con la sola posibilidad de discutir el aborto terapéutico. El Observatodo ya informó sobre este inconveniente aquí. Uriarte fue claro: "en esas materias tengo una opinión distinta a la de ella".
Eso nos trae de vuelta a otra añeja discusión. ¿Cómo se siente el votante que le dio su sufragio a Evelyn Matthei? Es improbable, según el perfil del votante de la UDI, que una mayoría se molestase con posición de Uriarte. Pero podría darse que un ciudadano se haya entusiasmado con la "cruzada" de Matthei para que legislara a favor de materias como el aborto terapéutico. Sin embargo, de un día para otro ahora se ve representado por una persona que hace su ingreso a las ligas mayores de la política, que no es de la zona y que además está en desacuerdo con temas de interés nacional como el recién mencionado. El voto de por sí -ante el aberrante sistema binominal que nos gobierna- vale poco, pero la sensación es que el sufragio en estas circunstancias vale incluso menos.
Los nuevos senadores "designados"
Es preciso mencionar que este problema se arrastraba desde los gobiernos de la Concertación, y desde ese entonces es un problema sin solución. Y para ser justos, hay que decir que Concertación hizo exactamente lo mismo con Carolina Toha al traspasarla a la vocería de gobierno. Una de las formas que podría servir para reparar este conflicto es impedir que los funcionarios que resulten electos por votación popular abandonen sus puestos para ocupar nuevos espacios, pero eso dejaría al presidente de turno con poco margen para realizar modificaciones sustantivas en su gabinete. Desechada la idea de convocar a nuevas elecciones, una posible alternativa sería que asumiera quien obtuvo el tercer lugar en la votación. El mejor perdedor al poder.
¿Quién habría sido el mejor perdedor? En teoría fue Jorge Arrate, perteneciente al conglomerado opuesto. ¿Quién fue el segundo mejor perdedor? Arturo Longton, actualmente gobernador por la provincia de Marga-Marga. Elegirlo implicaría tener que hacer todo un acomodo en las piezas del gobierno, complementar el cambio de gabinete con modificaciones a nivel gubernamental y rezar porque lo hagan bien, para no tener que mover todo el puzzle en dos meses. Pero, en último caso, al menos Longton obtuvo 12.571 votos, de 12.571 personas que estaban dispuestas a ser representadas por él en el senado. A todas luces el sistema es mejorable, principalmente porque peor no puede ser.
Una última interrogante: ¿Cambiará Uriarte sus convicciones en pos de un acercamiento a la visión de Matthei? A fin de cuentas él llega a reemplazarla no sólo como senadora, no sólo en el escaño, no sólo en el fuero y no sólo en la dieta parlamentaria, sino también como representante de 71.697 personas que confiaron en ella para hacer escuchar su voz.
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