Suicidios en alza
La nueva ola de muertes voluntarias que afecta a la región, hace recordar los casos ocurridos en Tongoy y Salamanca en el año 2008, que estremecieron a la opinión pública nacional. ¿Cuáles son las reales causas?
Armando Tapia Cortés
La Serena
Bastante preocupación está causando la nueva tendencia de suicidios que afecta a la región, que en un mes ya llegó a los dos dígitos. En la comuna de Coquimbo, durante las últimas Fiestas Patrias se registraron 3 nuevos casos, que hasta el pasado viernes se elevaba a 11 la cifra en la zona. Entre ellos estuvo el de una menor de sólo 14 años, que se ahorcó al interior de un inmueble del sector de San Juan, tras discutir con su pareja.
Según datos de la Federación Mundial de la Salud Mental, desde el 2000, aproximadamente un millón de personas mueren cada año por suicidio, siendo la causa principal de muerte entre adolescentes y adultos jóvenes.
Uno de las constantes ha sido la cercanía o la llegada de la primavera, estación que suele afectar de gran manera a quienes sufren de depresión o un trastorno bipolar, dos de las patologías que con mayor frecuencia tienden a provocar los suicidios.
Se piensa que los cambios en la luminosidad, el hecho de ya no estar inhibidos en las casas por el frío y que haya más luz de día, produce alteraciones en el ánimo de las personas que presentan trastornos bipolares, explicando en parte el aumento de casos de suicidas. Además, los depresivos se alteran más ante algún motivo sentimental, como el engaño e infidelidad.
MÁS LUZ, MÁS ANGUSTIA
Según los expertos, hay personas que arrastran cuadros depresivos no tratados, con fuertes síntomas de irritabilidad, angustia, desánimo y sufrimiento interno, llegando a generar un pensamiento suicida durante el invierno. Y durante la primavera, con el aumento de la radiación solar, tienen la energía para llegar a concretar el acto suicida. A veces también existe una situación gatillante, como la cesantía y ruptura de pareja, que acelera la decisión.
La psicóloga María Soledad Günther explicó que con el buen tiempo “se espera que uno haga más vida social o que participe en más reuniones familiares, las que cuando no hay una buena relación o no se cuenta con personas cercanas, resultan imposibles, por lo tanto el individuo se amarga”.
Por lo mismo, resulta preocupante notar que en muchos casos, los cuadros depresivos culminan con suicidios, que pueden ser provocados por la estación del año, y que no han sido advertidos por los cercanos al enfermo.
“Las tasas de suicidio también aumentan en la época primaveral, porque al estar con depresión, las personas evidencian un desánimo total. Si bien existe una mayor luminosidad en el ambiente y con esto aumentan las energías, el ánimo continúa bajo y por lo tanto se gatilla la idea que han mantenido por algún tiempo, a raíz de la tendencia a la acción que el ambiente sugiere. Finalmente llevan a cabo su impulso”, explicó.
IMPACTO NACIONAL
El tema de la alta cifra de suicidios en la zona no es algo nuevo, siendo los dos casos más mediáticos los registrados en Salamanca y Tongoy. En el caso de la comuna de la provincia de Choapa, aún se recuerda lo acontecido entre fines de 1995 y parte de 1996, cuando seis jóvenes se quitaron la vida. En ese tiempo se habló de un pacto de muerte entre las víctimas, pero aquello finalmente no quedó en más que un rumor.
El asunto llegó luego al programa “Mea Culpa”.
Doce años después, en 2008, Salamanca volvió a la palestra por noticias similares. Esta vez fueron 7 personas que se suicidaron a lo largo de tres meses. Entre las causas se mencionaron la cesantía y la depresión. Ese mismo año, Tongoy sumó la misma cantidad de personas fallecidas, todas ellas jóvenes. Se consignó como causantes los problemas familiares, el consumo de alcohol y drogas, y la falta de oportunidades.
“La conducta suicida en la infancia y en la adolescencia se ha convertido en un tema recurrente. En las dos últimas décadas, los suicidios han pasado a ser en la población juvenil, la segunda o tercera causa de muerte, después de los accidentes de tránsito”, explicó la psicóloga Lucía Godoy. También enfatizó que si bien los hombres son los que más logran suicidarse, son las mujeres quienes más lo intentan, “ya que de cada cinco personas que buscan matarse, cuatro son del sexo femenino”.
“Cuando un adolescente expresa su intención de quitarse la vida, jamás se debe desatender ese llamado de atención. Seguramente, muchos de estos chicos no van a llevar a cabo actos suicidas. Pero lo importante es que algunos sí lo harán. La mayoría de las personas que se suicida, ha verbalizado previamente a alguien su deseo de morir o, concretamente, han amenazado con suicidarse”, advirtió la experta.
En la misma línea, el psiquiatra Carlos Cruz sostuvo que “la familia puede tender a pensar que es una exageración, pero en caso de que haya sospecha, porque la persona comienza a despedirse o dejar cartas a los familiares, lo mejor es enfrentar el tema directamente y hablarlo. El hablar de este asunto con quien está pensando en quitarse la vida, en general, alivia y no induce a cometer el acto”.
SINTOMAS
Si bien algún pequeño sentimiento depresivo es normal en alguna parte de nuestra vida, una depresión mayor es una condición seria que debe ser tratada de inmediato. Un grupo de investigadores de varios países armaron hace algunos años una lista de los 5 síntomas para identificar este mal tan común en estos tiempos:
1- Humor depresivo (sentimiento de tristeza).
2- Falta de interés (incluso en actividades que antes disfrutaba).
3- Sentimientos de inutilidad, de falta de valor.
4- Falta de concentración.
5- Pensamientos de muerte.
Estos son los cinco síntomas que evidencian una depresión, que de acuerdo a los psicólogos debe ser tratada precisamente como una enfermedad mental por un especialista. No hay que olvidar que la depresión es uno de los principales síntomas del suicidio.
Fuente: Diario El Día
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