HISTORIA
Recreando la Historia
Luego de la fundación de la Villa, a pesar de su asentamiento marginal en comparación con las grandes ciudades, Salamanca no podía quedar al margen de los asentamientos nacionales.
En 1851, durante el gobierno de Don Manuel Montt, los liberales se alzaron en su contra iniciando así la revolución. En la zona, Benjamín Vicuña Mackenna, que contaba entonces con 20 años de edad, ocupara Illapel el 16 de septiembre de 1851 a los sones del himno patriótico del ejército coquimbano. Los leales al gobierno, buscaron refugio en el fundo de El Tambo. En tanto desde Salamanca partió una división de 150 fusileros y 172 jinetes al mando de Don José Miguel Larraín. El 25 de septiembre de 1851, el gobernador de Combarbalá derrotó a los revolucionarios en la Batalla de Cuz-Cuz.
Hacia 1859 el cura párroco Francisco Cambil (1850-1860), inauguró la nueva iglesia de Salamanca en la esquina de O’Higgins con Montepío (actual edificio del Banco Estado).
En 1873 la tierra de Salamanca fue azotada por un fuerte sismo. A fines de esta década estalló la guerra del Pacifico. En documentaciones asignada al curo párroco Don Juan de Capistrano Herrera, se señala que entre las actividades de apoyo a los expedicionarios de la guerra, se realizaron una serie de procesiones por las calles de la ciudad.
Desde la fecha de la fundación de la ciudad y hasta la última década del siglo pasado, el crecimiento del pueblo de Salamanca fue muy escaso. Solo existían algunas casas de tejas con enormes sitios eriazos, en cuyo poblado la vida transcurría apaciblemente, tranquilidad afectada solo por el estallido de la Guerra del Pacífico.
Con la creación de gobiernos comunales autónomos, se instalaron algunas oficinas públicas, tales como: Correos, oficina del Registro Civil, además de la Corporación Edilicia.
Debido a la falta de medios de locomoción, el comercio se desenvolvía con bastante dificultad. Por un camino tropero salían a otros lugares los productos agrícolas de la zona, para ser embarcados en el pequeño puerto de Los Vilos. De allí se traían a Salamanca los productos manufacturados que expandían el magro comercio local.
Salamanca dio un gran salto en su desarrollo con la instalación del telégrafo en 1907 y la construcción del ferrocarril en 1911. Su población aumento a más de 1.500 habitantes; llegaron nuevas familias a establecerse en el pueblo con intenciones de desarrollar actividades comerciales.
La abundancia de productos agrícolas y los bajos precios que se pagaban por ellos, además de la enorme importancia que había hacia los centros de consumo, condicionaron un desarrollo lento, casi estacionario, del pueblo.
Posteriormente, Salamanca se vio fortalecida con la ley Nº 4.496, de Colonización, la que fue dictada por Don Carlos Ibáñez del Campo con fecha 10 de diciembre de 1928, y por la cual se ordenó la parcelación del Fundo Las Casas.
Esto trajo consigo un despertar en el agro, lo que significó además un mejoramiento en el bienestar de los inquilinos.
Desde esta fecha y hasta nuestros días, Salamanca viene progresando en forma lenta pero sostenida. Se han mejorado los medios de comunicación, producido y realizado proyectos de electrificación, pavimentación, alcantarillado, construido escuelas, liceo y un hospital. Además se han instalado servicios esenciales para el normal desarrollo de una comunidad moderna.
Salamanca y sus alrededores poseen potenciales riquezas que, bien administradas, permitirán tener la esperanza puesta en un mejor porvenir.
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